El consumidor del segundo semestre no «stockea» ni tiene vergüenza

El consumidor del segundo semestre no «stockea» ni tiene vergüenza

Atrás quedó el tiempo en que un consumidor compraba papas fritas -o cualquier otro snack- y antes de servirla en la mesa las sacaba del paquete, para que sus invitados no pudieran advertir que era un producto de una marca más barata.

MARIANA LEIVA

También está perdiendo vigencia esa vieja costumbre de aprovechar las ofertas al estilo «Llevá 6 productos y pagá sólo 4» para stockearse de artículos no perecederos, como el aceite o alimentos enlatados con el objetivo de ganarle a la inflación.

Hay una explicación. La característica principal del consumidor versión 2017 es «probar marcas más baratas sin restricciones y no sentir vergüenza de reconocer esas compras, incluso se atreve a recomendarlas». 

Así lo aseguró Patricia Sosa, exdirectora comercial de CCR y socia cofundadora de la nueva consulta BAcanal al presentar el nuevo informe ADN Social, que brinda una radiografía actual del consumo minorista.

«La recomendación es un decisor de compra, así es que el consumidor no sólo compra otras marcas sino que lo admite y hace recomendaciones», dijo durante un encuentro con periodistas del que participó ámbito.com. 

Así, el punto de venta aparece como un espacio de recomendación entre los consumidores que ya han probado un producto y los que no. Es un empujoncito más para darle la oportunidad a una marca que no se habían animado aún a probar, según la investigación.

La otra cuestión, ésa de que está llegando a su fin el hábito de abarrotar las alacenas de productos no perecederos comprados en oferta, está relacionado con la perspectiva que tienen los consumidores con relación a la inflación para este año.

De acuerdo al informe, los compradores consideran que la inflación comenzó una tendencia a la baja y que se ubicará en torno al 32% (-3% con relación a un año antes) durante 2017.

«La inflación continúa siendo uno de los temas que más le preocupa a los consumidores, pero estos comienzan a sentir una desaceleración en la suba de precios y esto lleva a que el stockeo comience a dejarse de lado», detalló Sosa. 

Puntualizó que, consultados a principios de 2016, los encuestados preveían una inflación del 45% y el año terminó con una suba estimada del 35%. Si así ocurre en 2017, podríamos ya anticipar que ese indicador terminará en torno al 22%. Quizás es un cálculo muy optimista».

El 24% de los encuestados respondió de manera positiva cuando se le preguntó sobre si le sobró dinero. «Existe un pequeño brote verde en esta cuestión, si consideramos que en 2016 ese porcentaje se ubicaba en torno al 20%», destacó Sosa.

Del total, el 43% lo utilizó para tener una mayor liquidez (quedan en caja de ahorro, lo reserva para un gasto no previsto y demás). La segunda opción, con el 39%, fue la compra de bienes que requieren un desembolso grande (autos, electrodomésticos o refacciones en el hogar); y la tercera alternativa fue destinarlo a inversiones.

El perfil de los consumidores. Los «marquistas», que prefieren comprar un producto de marca aunque tengan que pagar un poco más, dominan la categoría Bebidas con alcohol, con el 46%. Seguidos por el segmento Bebidas sin alcohol (38%) y Heladera (32%).

Entre los racionales, que buscan la mejor relación precio – calidad, se destaca la categoría Alimentos secos o no perecederos con el 60%. Luego se ubica Limpieza del hogar (56%) y Limpieza de Ropa (55%).

Los economicistas, que buscan lo más barato, se muestran con mayor presencia en las categorías Limpieza del hogar (26%); Limpieza de Ropa (24%) y Alimentos no perecederos (22%). 

Por otro lado, con respecto a la actitud ante la marca propia, la compra de alimentos secos o no perecederos, con el 30%, lidera la opción entre los que aseguraron que siempre compraron marcas propias; al igual que en el caso de los entrevistados que aseguraron que empezaron a comprar en el último año; mientras que entre los que nunca compraron, con el 50%, se ubican en la cima las Golosinas, bebidas sin alcohol y Bebidas con alcohol.

Canales de compra. Los consumidores versión 2017 compró en más de cinco canales durante los 30 días previos a ser encuestados. Al ser consultados, el 62% respondió que adquirió productos en comercios de cercanía de bandera (de menos de 500 metros), lo que marca un avance con respecto a un año antes.

El 47% mencionó a los hipermercados (que se expandió cinco puntos porcentuales); y otro tanto, a los supermercados. Los de autoservicios asiáticos y el canal mayorista quedaron en cuarto lugar, con el 41%, aunque en el caso del segundo muestra un crecimiento de siete puntos porcentuales.

«El mayorista es incorporado por las familias más numerosas, pero la tendencia a reducir el stock en el hogar atenta contra ir a estos comercios», se resalta en el informe.

Tarjetas de crédito. Los titulares de ‘plásticos’ realizan un uso «controlado» de esta herramienta, incluso postergan consumos grandes para el futuro para evitar el endeudamiento en medio de la pérdida de poder adquisitivo (seis de cada 10 entrevistados considera que éste es bastante o mucho menor).

Asimismo, para la mayoría de los segmentos sociales, la tarjeta se reserva para cuestiones muy puntuales o emergencias de fin de mes. También para viajes, que se abonan casi exclusivamente con esta modalidad y financiado.

El 40% de los entrevistados, este sentido, se identificó con la frase «si hay cuotas fijas sin interés aprovecho el máximo plazo que el comercio me ofrezca, incluso más de 12»; el 35% con «uso la tarjeta sólo para cosas excepcionales»; y 3 de cada 10 consumidores me mostró de acuerdo con la consigna «compro con tarjeta de créditos para financiar gastos grandes».

Situación económica. En una medición polarizada, los encuestados aseguraron que su situación actual es buena o muy buena, en el 50% de los casos, mientras que el 47% la evalúa con signo negativo. En tanto, más de la mitad espera una mejora de su economía a futuro y sólo un 25% prevé una desmejora en ese sentido.

Empleo. El miedo a perder el empleo está presente en el 52% de los encuestados, pese a que los datos oficiales muestran una recuperación a fines de 2016. Sumado a eso, mencionaron la dificultad para conseguir trabajos mejor remunerados o que perciben que la poca oferta existente es a cambio de salarios bajísimos, sobre todo entre los más jóvenes.

Fuente: Ambito.com

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