Los nuevos elefantes blancos que creó el macrismo

Los nuevos elefantes blancos que creó el macrismo

Seis están en Buenos Aires y uno en Entre Ríos. Faltaba diez por ciento para terminar. Quedó un millón de personas sin atención.

Por Carlos Rodríguez

Mientras crece la emergencia en los hospitales públicos y se consolida el avance de los servicios de salud privados, el gobierno de Cambiemos redujo el presupuesto destinado a poner en funcionamiento pleno a siete hospitales que hoy “podrían haber atendido 30.700 internaciones, 14.300 partos, 8.730 cirugías y 1.693.000 consultas externas” anuales. La denuncia fue formulada por la Fundación Soberanía Sanitaria, a través de un informe al que tuvo acceso PáginaI12, que señala que la falta de apoyo a proyectos y construcciones hospitalarias realizadas por el gobierno anterior, entre 2003 y 2015, privó de una atención digna a cerca de un millón de personas. Los complejos asistenciales de alta complejidad que están funcionando en forma limitada o directamente cerrados son los hospitales del Bicentenario de Esteban Echeverría, Ituzaingó, Escobar –en la provincia de Buenos Aires–, y de Paraná, Entre Ríos. Lo mismo ocurre con los hospitales Samic (Servicio de Atención Médica Integral para la Comunidad) de Cañuelas, Gregorio de Laferrere y Rafael Castillo.

En el informe se subraya que “el valor total de las obras de los Hospitales de Paraná, Esteban Echeverría e Ituzaingó era de 1.445.702.623,31 de pesos, de los cuales 1.214.384.495,04 de pesos ya habían sido abonados por el gobierno saliente (de Cristina Kirchner), restando abonar a la gestión de Cambiemos, tan solo 231.318.128,27 pesos”. Además del documento, este diario entrevistó al titular de la Fundación Soberanía Sanitaria, el ex viceministro de Salud del gobierno anterior, Nicolás Kreplak (ver aparte). De los 231.318.128,27 pesos que debía abonar la gestión del actual presidente Mauricio Macri, 84.770.215,51 pesos corresponden al Hospital de Paraná, 72.492.572,44 pesos al de Esteban Echeverría y 74.055.340,32 pesos al de Ituzaingó.

El informe de la Fundación, que denuncia el abandono por parte del gobierno macrista de los nuevos hospitales nacionales, se titula “Una manada de Elefantes Blancos”. La denominación hace referencia al edificio de 14 pisos, en Villa Lugano, que iba a ser el hospital público más grande de América Latina. El proyecto se presentó en 1923 por  iniciativa del senador socialista Alfredo Palacios. Su construcción como centro para la atención de la tuberculosis comenzó en 1938, pero fue abandonada al poco tiempo. Fue retomada e impulsada durante las dos presidencias de Juan Domingo Perón, pero la obra quedó trunca en forma definitiva luego del golpe militar de 1955. La estructura del edificio, que sobrevive, quiere ser ahora demolida a pico y pala por el actual gobierno a un costo estimado en 130 millones de pesos.

La fundación señala que la construcción de hospitales “se inscribe en las políticas de consolidación del derecho a la salud” porque “es una forma de fortalecer el sistema en su segundo nivel de atención, aquel que debe dar respuesta a los problemas de salud de la población que por su complejidad no pueden resolverse en los centros asistenciales del primer nivel de atención”. Recuerda que en los primeros gobiernos peronistas, a partir de la gestión del entonces secretario de Salud Ramón Carrillo, junto con la Fundación Eva Perón, “se construyeron 4229 establecimientos sanitarios en todo el país, incluyendo 200 hospitales, que ampliaron la capacidad hospitalaria en 130.180 camas”. Un largo proceso posterior de alternancia entre golpes cívico-militares y gobiernos constitucionales hizo que el Estado Nacional perdiera presencia, delegando buena parte de la gestión sanitaria en las provincias, y propiciando el crecimiento de la medicina privada en detrimento de la salud pública.

En el informe se destaca que, a partir de la gestión de Néstor y Cristina Kirchner, entre 2003 y 2015, el Estado Nacional “recuperó la capacidad de rectoría que se tradujo en la asignación de recursos para el fortalecimiento del primer nivel de atención”, tanto en infraestructura hospitalaria como en “recursos humanos y medicamentos”. En esos doce años “se invirtieron 647.051.900 de pesos en equipamiento sanitario y 3.533.984.497 de pesos en infraestructura”, incluyendo “obras nuevas, remodelaciones y ampliaciones”.

La política del kirchnerismo, afirma el trabajo, se orientó hacia “la construcción de hospitales y la adquisición de tecnología de avanzada que permitió poner a disposición de la población una atención de salud de calidad con equidad en el acceso”. En ese marco se dispuso “la construcción de siete hospitales y de numerosos centros de medicina nuclear” (ver aparte). Esos emprendimientos se encontraban, a comienzos de 2016 “con un avance de obra significativo y con sus equipamientos adquiridos”. Sin embargo, en los últimos dos años “esas obras se han paralizado impidiendo a la población contar con recursos fundamentales e imprescindibles para el acceso a la salud”.

Fuente: Pagina/12

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