Una vez más, la discusión sobre una reforma laboral en Argentina vuelve a girar sobre el mismo eje: reducir lo que el poder económico llama “costo laboral”.
Detrás de ese concepto técnico se esconde una decisión política concreta: trasladar recursos desde los trabajadores hacia la patronal, debilitando el sistema de derechos laborales y de seguridad social.
Para entender qué está en juego, es clave explicar qué son los aportes, quién los paga y cómo se financian derechos fundamentales como la jubilación.
¿Qué son los aportes patronales?
Los aportes patronales son contribuciones obligatorias que paga el empleador por cada trabajador registrado.
No se descuentan del sueldo ni figuran como parte del salario del empleado, pero financian derechos básicos.
Estos aportes sostienen:
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Jubilaciones
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Obras sociales
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Asignaciones familiares
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Seguro de desempleo
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ART (riesgos del trabajo)
En promedio, representan entre el 20% y el 26% del salario bruto.
Dato clave:
Los aportes patronales no los paga el trabajador, los paga la empresa como parte de su obligación legal y social.
¿Qué aporta el trabajador?
Además de las contribuciones patronales, el trabajador sí hace aportes directos, que figuran en su recibo de sueldo:
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Jubilación: 11%
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Obra social: 3%
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PAMI: 3%
En total, alrededor del 17% del salario bruto.
Estos descuentos reducen el salario de bolsillo y forman parte del financiamiento del sistema previsional y de salud.
La jubilación no se paga solo con el aporte del trabajador
Este es un punto central que suele omitirse en el debate.
La jubilación futura de un trabajador no depende solo de lo que aporta de su sueldo.
El sistema previsional argentino se financia con tres grandes fuentes:
Aportes del trabajador
Los descuentos salariales mensuales.
Aportes patronales
Lo que pagan las empresas por cada empleado registrado.
Recursos generales del Estado
Impuestos que paga toda la sociedad, como:
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IVA
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Impuesto a las Ganancias
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Impuestos al cheque y otros tributos
Es decir: el mercado y el consumo también sostienen las jubilaciones.
Por eso, cuando se reducen los aportes patronales:
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no solo pierde el trabajador activo
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también pierde el jubilado actual y futuro
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y el Estado debe cubrir el agujero con más impuestos o ajuste
¿Qué propone la reforma laboral?
Aunque presentada como “modernización”, la reforma apunta a:
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Reducir aportes patronales
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Debilitar indemnizaciones
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Flexibilizar condiciones de contratación
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Trasladar riesgos del empleador al trabajador
No es una novedad: es la misma receta aplicada históricamente con el mismo resultado.
¿A quién beneficia realmente?
A la patronal
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Menor costo por empleado
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Mayor margen de ganancia
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Menos responsabilidades ante despidos
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Menos aportes al sistema solidario
A los trabajadores, no
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No hay garantía de aumento salarial
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No hay garantía de más empleo
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Sí hay menos recursos para jubilaciones y salud
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Sí hay mayor precarización laboral
La experiencia demuestra que bajar aportes patronales no genera automáticamente más trabajo, pero sí debilita la seguridad social.
El engaño del “salario total”
Uno de los argumentos más usados es que los aportes patronales “son parte del salario del trabajador”.
Eso es:
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❌ falso legalmente
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❌ engañoso políticamente
El trabajador:
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no cobra ese dinero
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no lo administra
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pero depende de él para jubilarse, atenderse y tener protección social
Reducir esos aportes no mejora el salario: recorta derechos colectivos.
Lo que realmente está en juego
La reforma laboral no discute eficiencia ni modernización. Discute quién paga la crisis:
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Menos salario social
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Más desigualdad
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Un sistema previsional más frágil
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Un Estado obligado a ajustar
En síntesis:
👉 menos derechos hoy
👉 más incertidumbre mañana
Conclusión
La reforma laboral que se impulsa en Argentina no favorece a los trabajadores. Favorece a la patronal, reduce obligaciones empresarias y debilita un sistema solidario construido durante décadas.
No es una discusión técnica.
Es una discusión política.
Y el resultado, como siempre, se mide en derechos perdidos.