Tras más de una semana sin noticias, el periodista fue encontrado sano y salvo. Su familia había presentado denuncia y hábeas corpus ante la desesperación por su paradero.
Después de días interminables, llenos de preocupación y silencio, llegó la noticia que su entorno esperaba con desesperación: David Cantarino apareció sano y salvo. El periodista, cuyo paradero se desconocía desde hacía más de una semana, fue hallado en perfecto estado de salud según confirmaron fuentes cercanas.
La angustia había escalado al punto de que su esposa presentó una denuncia formal y un hábeas corpus para acelerar la búsqueda. Mientras tanto, colegas, amigos y organizaciones se movilizaron reclamando respuestas y exigiendo que el caso no quedara atrapado en la burocracia.
Hoy, la confirmación de que Cantarino está bien trajo alivio, pero también dejó planteado un interrogante sobre lo ocurrido durante los días en que nada se supo de él. Lo que queda claro es que cuando un periodista desaparece, se enciende una alarma colectiva: no se puede naturalizar el miedo, ni el silencio, ni la incertidumbre.
La aparición de David es una buena noticia, pero también un recordatorio de que la protección de quienes informan sigue siendo un tema pendiente.