Desigualdad del ingreso: casi el 80% de los hogares argentinos vive con menos de $2.800.000

Apenas el 22% de las familias supera ese nivel de ingresos, mientras que el 78% restante se encuentra por debajo de esa cifra. Los datos muestran una realidad que muchas veces queda escondida detrás de los promedios y los discursos oficiales sobre la recuperación económica.

Hablar de números promedio puede resultar engañoso cuando se intenta describir la realidad económica de una sociedad. Y los datos sobre los ingresos de los hogares argentinos vuelven a poner esa discusión sobre la mesa.

Según una estimación preliminar de la Consultora W, difundida por Fundación Encuentro, casi el 80% de los hogares argentinos percibe ingresos inferiores a $2.800.000 mensuales.

En concreto, solamente el 22% de las familias supera esa cifra, mientras que el 78% restante gana, en promedio, menos de ese monto.

El dato permite dimensionar una desigualdad que no siempre aparece cuando se habla de «ingreso promedio». Porque si una minoría concentra ingresos muy elevados, el promedio puede subir considerablemente, aunque la mayoría de los hogares esté bastante por debajo de ese nivel.

La Argentina de los promedios y la Argentina de todos los días

Detrás de cada porcentaje hay familias que tienen que decidir qué pagar y qué postergar: alimentos, alquiler, servicios, transporte, educación, medicamentos o deudas.

Por eso, el número de $2.800.000 no debería ser leído simplemente como una cifra estadística. Es una referencia que permite observar cuántos hogares quedan por debajo de determinado nivel de ingresos y, fundamentalmente, cómo se distribuye la riqueza.

El 78% de los hogares por debajo de ese umbral plantea una pregunta incómoda: ¿de qué sirve hablar de recuperación económica si esa recuperación no llega de manera significativa a la mayoría de las familias?

El problema no es solamente cuánto se gana, sino cómo se reparte

La discusión sobre los ingresos no puede separarse de la distribución de la riqueza. Una economía puede mostrar determinados indicadores positivos y, al mismo tiempo, mantener una enorme cantidad de hogares con ingresos insuficientes para sostener una vida digna.

Ahí aparece una de las grandes contradicciones de la Argentina actual: mientras algunos sectores acumulan capacidad económica, una enorme mayoría debe hacer malabares para llegar a fin de mes.

Y cuando casi ocho de cada diez hogares quedan por debajo de los $2.800.000, el problema deja de ser individual. Es estructural.

No se trata de que una familia «se administre mejor». Se trata de preguntarse qué modelo económico genera una sociedad en la que una minoría logra superar ampliamente determinados niveles de ingresos mientras la mayoría queda por debajo.

La estadística que obliga a mirar detrás del discurso

Los datos de la estimación preliminar de Consultora W, difundida por Fundación Encuentro, funcionan como una fotografía de una Argentina profundamente desigual.

Porque detrás de las estadísticas hay trabajadores que cobran salarios que no alcanzan, jubilados que deben ajustar sus gastos, familias que se endeudan para cubrir necesidades básicas y hogares que cada mes pierden capacidad de consumo.

La pregunta, entonces, no debería ser solamente cuánto creció o cayó determinado indicador.

La pregunta central es quiénes se benefician de la economía y quiénes quedan afuera.

Porque si el 78% de los hogares argentinos percibe menos de $2.800.000, hablar de una supuesta prosperidad generalizada sin mirar esa realidad es, como mínimo, contar solamente una parte de la historia.

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