A 11 años de la desaparición de Julio López, su familia pidió por Santiago Maldonado

A 11 años de la desaparición de Julio López, su familia pidió por Santiago Maldonado

A 11 de años de la desaparición de Jorge Julio López, testigo clave en la causa que logró la condena al genocida Miguel Etchecolatz, miles de manifestantes marcharon a los tribunales federales de La Plata, ciudad donde vivía el albañil, en una movilización que fue encabezada por Rubén, su hijo, y que tuvo como consigna «¿Dónde está Julio López? Aparición con vida de Santiago Maldonado», en referencia al joven que fue visto por última vez el 1 de agosto pasado durante una protesta mapuche que fue reprimida por la Gendarmería

Agrupaciones políticas, sociales y de DDHH se movilizaron desde la Plaza Moreno hasta la Justicia federal de la capital bonaerense. Al trazar puntos de coincidencia entre los casos López y Maldonado, Rubén razonó que «estamos pidiendo por ambos, acá no hay uno más desaparecido que el otro, son dos contextos distintos, dos gobiernos diferentes, diferentes modos de actuar. Estamos en esta doble situación, y estoy con la fortaleza que me dejó mi viejo y con los compañeros de lucha».

«Nosotros siempre estuvimos contenidos hasta diciembre del 2015 por el gobierno nacional y provincial. En el caso de Santiago, sus familiares están esperando que los llamen desde el gobierno y los apoyen pero no con algo actuado, fingido, pedimos que sean sensibles y que acompañen a las familias», enfatizó López a Télam.

Al ser consultado sobre si piensa que algún día sabrá la verdad destacó que «ojalá la vida me de fuerza para saberlo, quiero tener esperanza porque otra opción no me queda. Siempre apuntamos a saber la verdad pero el problema es el tiempo».

Más adelante añadió que «nosotros podemos esperar pero la que no tiene mucho tiempo es mi mamá y por ella en casa no se habla del tema y me tengo que esconder para hablar con los medios. Lo estamos buscando con vida, aunque yo sé que mi viejo con vida no está pero como le explicó eso a mi madre».

Al opinar sobre Miguel Etchecolatz afirmó que «hace 31 años, cuando en 1986 recibió la primera condena lo tendrían que haber echado de la fuerza y no lo hicieron. Es un titiritero que maneja todo. Yo lo defino como uno de los genocidas más grandes, como un Hitler sudamericano».

Por último, Rubén López puntualizó que «ni siquiera creo en sus enfermedades. Dicen que se está muriendo pero ni siquiera así cuenta la verdad. De las cinco condenas que tiene este genocida, cuatro son con prisión domiciliaria y que no lo echen de la fuerza eso si me enoja».

La marcha contó con el apoyo de Ate, Suteba, Frente para la Victoria, Adulp, Mesa de los Derechos Humanos de La Plata, Frente Político Social Carlos Cajade, Mujeres platenses unidas, entre otras agrupaciones.

En tanto, en la ciudad de Buenos Aires, los referentes del Frente de Izquierda Myriam Bregman y Nicolás del Caño participaron de una movilización que partió del Congreso Nacional a la Plaza de Mayo, convocada por las organizaciones que integran el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia a once años de la segunda desaparición de Jorge Julio López.

Desde la marcha, Bregman, quien fuera una de las abogadas de López y de la querella de Justicia Ya! en la causa contra el genocida Miguel Etchecolatz, dijo que «cuando desapareció Julio y vimos cuál era el accionar de las instituciones del Estado, cómo actuaban la Justicia y las fuerzas de seguridad, sus abogadas ya denunciábamos que la impunidad solo genera más impunidad».

La candidata a legisladora porteña también recordó que «López desapareció a manos de una patota ligada a la Bonaerense, pero el encubrimiento lo garantizó un entramado estatal donde todas sus instituciones tienen responsabilidad». «Fuimos conscientes de que no se iba a ir a fondo cuando Aníbal Fernández nos dijo podía estar ‘en la casa de la tía'», agregó.

López desapareció de su domicilio en el barrio de Los Hornos el 18 de septiembre de 2006, cuando se esperaba que se dirigiera a la sede municipal para presenciar los alegatos del juicio que el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata seguía al comisario de la Policía bonaerense Miguel Etchecolatz por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar.

López, militante peronista, había identificado durante el juicio de los centros ilegales donde estuvo detenido, como la comisaría Quinta de La Plata y el Pozo de Arana, donde su profesión de albañil le permitió describir sus lugares de cautiverio, aún cuando algunos de ellos habían sido remodelados.

Aquella mañana del 18 de septiembre de 2006, sobrevivientes de la última dictadura esperaron por horas que el hombre se presentara a presenciar los alegatos, pero López nunca llegó y hasta hoy se ignora su paradero.

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on skype
Share on whatsapp
Share on email
Share on pinterest