Mientras industria, consumo y servicios básicos siguen en retroceso, los sectores exportadores sostienen los únicos números positivos. El Gobierno pierde su relato de “recuperación histórica” y crecen las dudas sobre el 2026.
La economía argentina volvió a mostrar su cara más dura. Tras el espejismo de enero, febrero confirmó que la crisis está lejos de frenarse: la actividad cayó 2,9% interanual, según el Índice General de Actividad elaborado por Orlando J. Ferreres & Asociados. También retrocedió 0,5% desestacionalizado frente a enero, dejando un primer bimestre con una baja acumulada del 1,9%.
El dato no es menor: llega apenas semanas después de que el ministro Luis Caputo celebrara un supuesto “récord histórico” de crecimiento. La nueva contracción pone en crisis la narrativa oficial y abre un interrogante urgente: ¿es posible cumplir la meta de crecimiento 2026 con un país que se sigue achicando?
Los sectores que caen y los que empujan
El informe muestra una economía partida. Por un lado, los motores internos —los que impactan directo en el bolsillo de la gente— siguen hundidos:
- Industria manufacturera: –7,9% interanual, con desplomes en maquinaria, equipos y alimentos.
- Comercio mayorista y minorista: –6,9%, golpeado por la caída feroz del consumo.
- Electricidad, Gas y Agua: –5,6%, reflejando menor actividad productiva y menor demanda hogareña.
- Administración pública: nueva baja en el marco del ajuste fiscal.
La señal es clara: el mercado interno está en terapia, y no aparece un plan para reactivarlo.
En el otro extremo, los sectores exportadores vuelven a ser el salvavidas que sostiene las estadísticas:
- Minas y Canteras: +12,6%, impulsado por Vaca Muerta.
- Sector agropecuario: +6,7% gracias a la cosecha, aunque con caída ganadera.
- Intermediación financiera: +8,8%, uno de los pocos rubros que disfruta del modelo actual.
Una recuperación que no llega
La foto es de una Argentina de dos velocidades:
la de los que exportan y siguen creciendo, y la de los que viven del mercado interno y no logran frenar la caída.
El gobierno celebra brotes verdes que, en la práctica, solo aparecen en segmentos vinculados al dólar y a la producción primaria. Mientras tanto, industria, comercio y servicios básicos —los que definen el empleo, el consumo y la vida cotidiana— siguen a la baja.
La “recuperación histórica” de Caputo se desarma en tiempo real.
Y febrero deja una alerta que ya nadie puede ignorar:
si la economía no prende sus motores internos, 2026 podría ser otro año perdido para la mayoría de los argentinos.