La directora municipal puso en valor el trabajo institucional, los casos activos y las políticas de prevención que hoy sostienen a cientos de familias
La directora de Género e Igualdad del Municipio, Laura Colle, salió a poner en relieve la oficina que encabeza y la tarea que lleva adelante todo su equipo, en el marco de los cuestionamientos sobre la continuidad del área. Su intervención no fue solo una defensa política, sino una exposición clara sobre cómo funciona el Estado y qué impacto real tendría una decisión de ese tipo. En primer lugar, Colle fue contundente desde lo institucional. Recordó que un concejal no tiene atribuciones para cerrar un área del Ejecutivo municipal, algo que definió como “institucionalmente improcedente”. Lejos de ser una opinión personal, se trata de una norma básica del funcionamiento del Estado, que marca límites claros entre los poderes y sus responsabilidades. En segundo término, aportó un dato concreto que corre el debate del terreno ideológico al de la realidad cotidiana: actualmente el área acompaña 533 situaciones activas. No se trata de cifras abstractas, sino de personas, familias y casos en seguimiento permanente. Frente a ese escenario, la pregunta deja de ser si gusta o no el área de Género, para transformarse en un interrogante urgente: qué pasaría mañana con esas personas si el espacio dejara de existir. Finalmente, Colle puso el foco en uno de los aspectos más sensibles del trabajo que realizan: los botones antipánico y las acciones de prevención barrial. Allí subrayó que el área no se limita a discursos o posicionamientos simbólicos, sino que interviene directamente en la seguridad y el cuidado inmediato de quienes atraviesan situaciones de violencia. En ese contexto, cerrar el área sin una alternativa concreta y eficaz sería, como mínimo, una decisión irresponsable.