Un informe del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica asegura que el costo de vida es 22% más alto que el dato del INDEC y que el impacto llega al 27,5% en los hogares de menores ingresos.
Un informe del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) advierte que la inflación real en Argentina durante el gobierno de Javier Milei sería considerablemente mayor que la informada por las estadísticas oficiales. Según el estudio, al actualizar la forma de medir el costo de vida con datos más recientes, el aumento de precios acumulado resulta un 22% superior al índice difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El análisis señala que una de las principales distorsiones se origina en la metodología utilizada por el organismo estadístico, que continúa basándose en una estructura de consumo construida a partir de encuestas realizadas hace más de dos décadas. Para corregir ese desfase, el informe utilizó ponderaciones de gasto surgidas de la Encuesta Nacional de Hogares 2017–2018, que reflejan de manera más actualizada cómo se distribuyen los consumos de las familias.
A partir de esos datos, el CELAG recalculó el índice de precios teniendo en cuenta el peso real de cada rubro dentro de la canasta de consumo. El resultado, sostienen, muestra una inflación más elevada que la oficial y expone con mayor claridad el impacto desigual del aumento de precios.
El informe también discrimina el peso de los distintos gastos según el nivel socioeconómico de los hogares. En ese cálculo, la diferencia entre la inflación oficial y la inflación real se amplía en los sectores más vulnerables: para los hogares de menores ingresos, el incremento del costo de vida alcanzaría un 27,5% más que el índice publicado oficialmente.
Desde el centro de estudios sostienen que esta brecha se explica porque los sectores populares destinan una mayor proporción de sus ingresos a alimentos, transporte y servicios básicos, rubros que en los últimos meses registraron subas por encima del promedio general.
De acuerdo con el informe, mantener una metodología desactualizada para medir la inflación no solo distorsiona la lectura del proceso económico sino que también invisibiliza el impacto real que el aumento de precios tiene sobre los sectores más empobrecidos de la sociedad.