En una sesión cargada de tensión política y social, la Cámara de Diputados aprobó este miércoles la modificación de la Ley de Glaciares (Ley 26.639), otorgando sanción definitiva a un proyecto que ya había recibido media sanción del Senado en febrero. Con 137 votos a favor, 111 en contra y 3 abstenciones, el oficialismo logró avanzar con una reforma que redefine los criterios de protección de glaciares y zonas periglaciales en todo el país.
La normativa original, vigente desde 2010, establecía estrictas prohibiciones para actividades como la minería y la explotación hidrocarburífera en áreas donde existieran glaciares o ambientes periglaciales. La reforma aprobada otorga mayor poder de decisión a las provincias para determinar qué zonas deben protegerse y cuáles pueden habilitarse para proyectos productivos.
Desde el Gobierno nacional sostienen que la actualización de la ley permitirá “fomentar inversiones estratégicas” y destrabar desarrollos mineros en la cordillera, señalados como motores de generación de empleo y divisas. Sin embargo, especialistas en ambiente y organizaciones como Greenpeace, FARN y la Asamblea de Jáchal alertan que el cambio debilita la protección de reservas de agua dulce en un contexto de crisis climática.
Durante todo el debate se registraron manifestaciones frente al Congreso y en distintas ciudades del país. La oposición denunció que la reforma constituye un retroceso ambiental que podría habilitar emprendimientos extractivos en zonas sensibles donde nacen ríos fundamentales para el abastecimiento de comunidades.
También adelantaron que presentarán impugnaciones judiciales por considerar que la norma contradice principios constitucionales y compromisos internacionales en materia de preservación ambiental.
Con la sanción de la reforma, ahora se abre una nueva etapa: cada provincia deberá definir sus propios mapas de zonas glaciares y periglaciales, mientras que el Gobierno buscará avanzar con proyectos mineros que estaban frenados.
La discusión está lejos de cerrarse. Para las organizaciones ambientales, lo que está en juego no es solo el modelo productivo, sino el cuidado de las fuentes de agua del país.