Escrache a Magnacco: «Ahora que volviste a estar en libertad, volvemos”

Escrache a Magnacco: «Ahora que volviste a estar en libertad, volvemos”

El partero de la ESMA, detenido y condenado por apropiación de bebés durante la dictadura cívico militar, había sido favorecido con la excarcelación tras cumplir dos tercios de su condena.

En diciembre pasado, tras haber sido condenado a 14 años de cárcel en el mayor juicio de derechos humanos de la historia argentina –la causa ESMA III-, el Tribunal Oral Federal 5 favoreció a Jorge Luis Magnacco con la excarcelación, tras darle por cumplidos los dos tercios de su condena, al unificar en 24 años las diferentes penas que afrontaba. El partero de la ESMA participó en al menos una decena de partos en cautiverio en el centro de detención durante la última dictadura cívico militar.

Ayer, la marcha comenzó en las puertas de Tribunales, en Talcahuano y Tucumán, donde Carlos Pisoni, hijo de desaparecidos, manifestó que “muchos de los que llenan estos tribunales son los responsables de que haya genocidas en sus casas y libres, a quienes les dan prisiones domiciliarias por goteo” mientras “nuestros compañeros están injustamente detenidos en las cárceles sin condena”. Allí leyó los nombres de presos políticos, como Carlos Zannini o Milagro Sala.

Luego, con un camión delante que amplificaba los discursos, la marcha continuó hasta el edificio de departamentos donde Magnacco vive en libertad tras haber sido excarcelado. El primer escrache fue hace 20 años y ayer volvió a repetirse.

Magnacco, capitán de navío, era el jefe de Obstetricia del Hospital Naval. Fue detenido en 2000 por apropiación de bebés. En 2005 fue condenado a diez años de prisión por el caso de Guillermo Pérez Roisinblit. Más tarde fue hallado culpable en los casos de Javier Penino Viñas y Evelin Karina Bauer Pegoraro, lo cual derivó en una condena unificada de quince años.

Más de dos décadas atrás, Magnacco fue el primer represor escrachado por H.I.J.O.S. (Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio), instalando una práctica que se afianzó por entonces, cuando los juicios por crímenes de lesa humanidad no eran una posibilidad en el horizonte. Si no hay Justicia, hay escrache: tal era el lema, recuperado por estos días. Corría el año 1997 y Magnacco trabajaba en el Sanatorio Mitre. Según reconstruyó Página 12, los Hijos recorrieron durante un mes el trayecto que iba de la clínica al domicilio del obstetra. Finalmente, al hombre lo sacaron del hospital.

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