Llaman a indagatoria a Nicolás Pachelo, el vecino al que siempre acusó la familia García Belsunce

Llaman a indagatoria a Nicolás Pachelo, el vecino al que siempre acusó la familia García Belsunce

Es la hipótesis que nunca investigó el fiscal Molina Pico: que el hombre fue sorprendido por la socióloga cuando estaba robando en la casa y por eso la mató. A 15 años del crimen y con Carlos Carrascosa con su condena revocada, el caso empieza de nuevo.

Por Raúl Kollmann

En un impactante giro de la causa por la muerte de María Marta García Belsunce, los fiscales de Pilar Inés Domínguez y Andrés Quintana llamaron a prestar declaración indagatoria, como sospechosos del crimen, al vecino Nicolás Pachelo y su ex esposa Inés Dávalos Cornejo. Como se sostuvo en PáginaI12 desde el principio, el fiscal Diego Molina Pico nunca investigó como correspondía la hipótesis de que María Marta volvió sorpresivamente de jugar un partido de tenis, se encontró con alguien robando dentro de la casa y la mataron de seis balazos después de una breve pelea. Pachelo tenía gravísimos antecedentes de robos de todo tipo antes de la muerte de MM, pero incluso después purgó varios años de cárcel tras confesar ocho robos en viviendas, uno de ellos a mano armada. En su momento, Pachelo dijo que no estaba en el country a la hora en que se produjo el homicidio, pero las cámaras de seguridad demostraron que mintió y salió después del crimen. Lo mismo se comprobó en base a tres testimonios de jóvenes que lo vieron trotar cerca de la casa de Carlos Carrascosa y María Marta y también sus celulares permitieron determinar que estaba en la zona del country de Pilar y no en camino hacia un shopping de Palermo a la hora del homicidio.

El 27 de octubre de 2002, MM apareció muerta con medio cuerpo dentro de la bañadera de su casa en el country El Carmel de Pilar. De entrada, su marido, Carlos Carrascosa, pensó que se había golpeado la cabeza contra las canillas de la ducha, en el marco de un baño de diseño extraño, con techo bajísimo y las canillas con puntas muy filosas. Esa mirada fue compartida por gran parte de la familia, aunque Juan Hurtig se quedó con dudas. Eso llevó a que llamaran al fiscal Molina Pico y al jefe de Investigaciones, comisario Aníbal Degastaldi, quienes estuvieron en el velatorio, revisaron el cuerpo y el baño, y permitieron que se siga adelante con las exequias sin hacer la autopsia. Un mes más tarde, en base a declaraciones de los dos médicos que revisaron esa noche a MM, Molina Pico ordenó que se sacara el cuerpo de la Recoleta –no había sido enterrado sino que estaba en un panteón– y recién ahí se concretó la autopsia. Los dos forenses encargados revisaron el cuerpo y tampoco vieron los disparos. Recién salió a la luz la verdad cuando cortaron el cráneo y cayeron los proyectiles.

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