A semanas del inicio del ciclo lectivo, el ministro de Educación, José Goity, salió a marcar límites antes de sentarse a negociar salarios. Con el argumento de la falta de recursos, el Ejecutivo provincial anticipa un escenario de conflicto con los docentes.
Cuando todavía no se abrió formalmente la mesa paritaria, el Gobierno de Santa Fe ya dejó en claro cuál será el tono de la discusión salarial con los docentes. Esta vez no fue un vocero ni un funcionario de segunda línea: fue el propio ministro de Educación, José Goity, quien salió a exponer públicamente el principal argumento oficial de cara a las negociaciones previstas para los primeros días de febrero. El mensaje fue directo y poco alentador: no hay plata.
“La economía no arranca, tenemos muchas dificultades”, afirmó Goity en declaraciones radiales, y agregó que desde su cartera no puede resolver “los problemas estructurales” de la provincia. Dicho de otro modo, antes de escuchar los reclamos del sector docente, el Gobierno ya instaló el techo de la discusión.
La estrategia no es novedosa, pero sí llamativa por el momento elegido. A pocas semanas del inicio del ciclo lectivo y con altos niveles de rechazo acumulados entre docentes de escuelas públicas y privadas, el Ejecutivo decidió anticipar un escenario de ajuste y escasez, trasladando el peso de la crisis económica a los trabajadores de la educación.
El problema de fondo es que el discurso oficial choca con la realidad cotidiana de las aulas. Salarios que vienen perdiendo poder adquisitivo desde hace años, condiciones laborales deterioradas y una inflación que no da tregua configuran un combo explosivo. En ese contexto, hablar de “falta de recursos” sin ofrecer alternativas ni señales de recomposición aparece más como una advertencia que como una invitación al diálogo.
Además, al plantear que Educación no puede hacerse cargo de los “problemas estructurales” de la provincia, el Gobierno parece desentenderse de su responsabilidad política. La educación no es un gasto prescindible: es una inversión clave, y ajustar por ese lado suele tener consecuencias inmediatas en las escuelas y en la continuidad del ciclo lectivo.
Con este anticipo, el Ejecutivo santafesino marca el terreno, pero también corre el riesgo de endurecer posiciones antes de tiempo. La paritaria aún no empezó, pero el conflicto ya asoma en el horizonte. Y, una vez más, los docentes parecen ser los primeros en escuchar que el ajuste llegó para quedarse.