Tensión total en Seguridad: las cinco fuerzas federales marchan por los bajos salarios

En un hecho inédito, las cinco fuerzas federales —Policía Federal, Gendarmería, Prefectura Naval, Servicio Penitenciario Federal y Policía de Seguridad Aeroportuaria— convocaron a una protesta conjunta para el 2 de abril, frente al Edificio Centinela de Retiro, sede de la Gendarmería. La medida, que consistirá en un abrazo simbólico, expone una tensión creciente dentro del área de Seguridad.

Un reclamo salarial que rompe la barrera del silencio uniformado

La bronca dentro de las fuerzas se viene acumulando desde hace meses.
A contramano del discurso oficial que promete “cuidar a quienes nos cuidan”, los salarios de miles de efectivos quedan por debajo de la línea de pobreza. Muchos deben recurrir a changas, delivery o manejar Uber para complementar ingresos. La situación, reconocen internamente, es “insostenible”.

El malestar se profundizó aún más con los retrasos en la actualización salarial y la falta de respuestas políticas. En los pasillos oficiales, varios señalan a la ministra Carolina Monteoliva, recordando que en su gestión como funcionaria en Córdoba se le sublevó la policía provincial. Hoy, otra vez, el conflicto escala.

La crisis sanitaria: obra social al borde del colapso

Al reclamo salarial se suma otro factor explosivo: la crisis de la obra social.
Los uniformados habían sido derivados a IOSFA, la obra social de las Fuerzas Armadas, que quedó prácticamente vaciada durante la gestión del ex ministro Luis Petri. Su situación llegó a ser tan crítica que el Gobierno decidió liquidarla y dividirla en dos nuevas estructuras:

  • OSFFESEG (para fuerzas de seguridad)
  • OSFA (para las Fuerzas Armadas)

Se anunció también un convenio para que gendarmes y prefectos accedan a un plan básico de OSDE, pero nada se concretó. Hoy, la realidad es brutal:
miles de efectivos están casi sin cobertura médica efectiva.

“Los grupos de WhatsApp están en llamas”, dicen desde dentro de las fuerzas. El enojo se contagia y empuja a muchos a romper una tradición histórica: no protestar públicamente.

Un 2 de abril que marcará un antes y un después

La convocatoria a la protesta conjunta no solo revela la gravedad del momento, sino que pone en evidencia un punto crítico:
las fuerzas federales, pilar del discurso de orden y autoridad del gobierno, están al borde del quiebre interno.

El 2 de abril no será una fecha más: será una demostración inédita de unidad, malestar y presión sobre una gestión que, hasta ahora, no había enfrentado una rebelión de uniforme tan masiva y tan explícita.

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