El diputado nacional presentó un Régimen Permanente de Formalización Laboral y Protección del Trabajo para blindar derechos frente a una reforma que, bajo el discurso de la modernización, amenaza con retroceder décadas.
En pleno debate por la reforma laboral impulsada por el Poder Ejecutivo, el diputado nacional Eduardo Valdés presentó un proyecto de Régimen Permanente de Formalización Laboral, Protección Integral del Trabajo y de la Producción, con un objetivo claro: reafirmar al trabajo como derecho humano fundamental y construir un dique normativo frente a cualquier intento de regresión en materia de derechos laborales.
La iniciativa se planta como una respuesta directa a la narrativa oficial que propone una supuesta “modernización” del mundo del trabajo basada en la flexibilización y el recorte de garantías. Para Valdés, esa discusión parte de una falsa dicotomía: elegir entre derechos laborales o desarrollo productivo.
«La modernización laboral que exige el siglo XXI va de la mano con más derechos. Hay que saltar la trampa que plantea el gobierno nacional», advirtió.
El proyecto reafirma el carácter de orden público social del Derecho del Trabajo, impidiendo su degradación normativa y estableciendo que ningún avance tecnológico o productivo puede realizarse a costa de la dignidad de quienes trabajan. En ese sentido, busca garantizar que los cambios en los modos de producción no se traduzcan en precarización, informalidad o pérdida de derechos históricos.
«El trabajo no es una mercancía ni una variable de ajuste», sostuvo Valdés, y remarcó que es el eje estructurante de la justicia social, la cohesión democrática y el desarrollo productivo. Con esta iniciativa, el diputado propone correr el eje del debate: no se trata de adaptar a los trabajadores a un mercado sin reglas, sino de construir un modelo de desarrollo que tenga al trabajo digno en el centro.