Emergencia habitacional: uno de cada tres hogares inquilinos vive al borde de perder su vivienda

Un relevamiento nacional reveló un fuerte deterioro en la situación de quienes alquilan: crecen las deudas, las mudanzas forzadas y cada vez más familias destinan más de la mitad de sus ingresos al pago del alquiler.

El concepto refiere a familias que enfrentan una fuerte incertidumbre sobre la continuidad de su vivienda debido al aumento sostenido de los alquileres, las deudas acumuladas para afrontar gastos básicos y las mudanzas obligadas por la imposibilidad de seguir pagando contratos que se actualizan cada tres o cuatro meses, mientras los ingresos permanecen prácticamente estancados.

Los datos muestran un escenario preocupante. El 20% de los inquilinos consultados aseguró que debió mudarse porque ya no podía afrontar el costo del alquiler. Es decir, uno de cada cinco hogares tuvo que abandonar su vivienda por razones económicas.

A su vez, el 72,9% de los encuestados manifestó estar endeudado, el porcentaje más alto registrado por el relevamiento desde que comenzó a realizarse. En paralelo, el 38% reconoció encontrarse atrasado en el pago del alquiler.

La situación económica también impacta directamente sobre la alimentación. Entre quienes están en mora, el 55% explicó que contrajo deudas para poder comprar alimentos, una señal de que el presupuesto familiar ya no alcanza para cubrir simultáneamente las necesidades básicas y el costo de la vivienda.

El informe también evidencia el creciente peso del alquiler sobre los ingresos. El 48,5% de los hogares destina la mitad o más de sus ingresos mensuales únicamente al pago del alquiler, dejando un margen cada vez menor para afrontar servicios, transporte, salud, educación y alimentación.

El mercado laboral tampoco ofrece una salida. Casi la mitad de los inquilinos, el 47%, señaló que necesita tener más de un trabajo para sostener su economía familiar, mientras que el 15% perdió un empleo durante el último año, agravando aún más la dificultad para cumplir con las obligaciones mensuales.

El relevamiento vuelve a poner en el centro del debate el acceso a la vivienda en un contexto de inflación persistente, salarios que no logran recuperar poder adquisitivo y contratos de alquiler con actualizaciones frecuentes. Para miles de familias, el alquiler dejó de ser solamente un gasto elevado y pasó a convertirse en un factor permanente de incertidumbre sobre la posibilidad de conservar un techo donde vivir.

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