La inflación de septiembre se aceleraría al 2,1% y vuelve a poner presión sobre los precios

La estimación de la consultora Equilibra marca una suba de 0,4 puntos respecto de agosto. El aumento estaría impulsado principalmente por factores estacionales, como la ropa y las verduras.

La inflación de septiembre mostraría una aceleración respecto del mes anterior. Según una estimación de la consultora Equilibra, el índice de precios habría alcanzado el 2,1%, frente al 1,7% registrado en agosto.

El dato representa una aceleración de 0,4 puntos porcentuales en apenas un mes y vuelve a poner bajo la lupa la evolución del costo de vida, en un escenario donde la inflación continúa siendo uno de los principales problemas de la economía cotidiana.

Gonzalo Carrera, jefe de Economía de Equilibra, explicó que la proyección de septiembre refleja una aceleración importante respecto del mes anterior.

«Septiembre nos da 2,1. Es una aceleración importante», señaló Carrera en diálogo con Radio 750.

Sin embargo, el economista aclaró que buena parte de esa aceleración estaría vinculada con factores estacionales. En particular, mencionó el comienzo de la temporada primavera-verano, que suele generar aumentos en determinados rubros.

Entre los principales motores de la suba aparecen la indumentaria y las verduras, dos componentes que habrían registrado incrementos significativos durante septiembre.

Una inflación que sigue lejos de estar controlada

Aunque la comparación mensual pueda parecer moderada frente a los niveles de inflación registrados durante los momentos más críticos de los últimos años, la aceleración vuelve a mostrar que la dinámica de precios todavía no está completamente contenida.

En términos interanuales, la estimación de Equilibra ubica la inflación en 33,6%.

El dato oficial de inflación de septiembre será difundido por el INDEC, y permitirá determinar si la estimación privada se confirma y cuál fue finalmente el comportamiento de los distintos rubros que componen el índice.

Mientras tanto, para los hogares el problema sigue siendo el mismo: los precios pueden desacelerarse, pero cuando vuelven a acelerarse, el impacto se siente directamente en el bolsillo.

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