Un proyecto de amnistía a Milagro Sala para que sea justicia

Presentado por la diputada Gisela Marziotta es el primero que propone, por vía legislativa, reparar el armado del Poder Judicial jujeño

El gigantesco óleo sobre tela que domina el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso se llama como lo que muestra: «El presidente Roca inaugura el periodo legislativo de 1886». El detalle es que a quien había liderado la Campaña del Desierto y entonces encabezaba la república conservadora se lo ve con una notoria venda sobre la frente. Es porque, momentos antes de ingresar, un opositor le había arrojado una piedra. Condenado a diez años de prisión, el hombre fue indultado a pedido de Roca poco antes de que cumpliera la pena. A Milagro Sala, que lleva más de siete años presa, seis juicios en su contra –uno de ellos, por huevazos a Gerardo Morales en una manifestación en la que ella nunca estuvo presente– y varios procesos abiertos –que podrían llevar a nuevas condenas–, ni esa clemencia le fue conferida. Una salida que ella rechazaba hasta hace poco tiempo, cuando la Corte Suprema le dejó en claro que la persecución no tenía fisuras. Ayer, por primera vez como una opción habilitada desde el Poder Legislativo, se abrió otra puerta posible: la de la amnistía, tal como propone el proyecto de ley que presentó el Frente de Todos en Diputados. Y que en este Salón de los Pasos Perdidos dominado por Roca con venda, mostró el aval de una notoria cantidad de referentes y organizaciones, dentro del Congreso y también en la calle.

El reclamo también se expresó en las calles.Imagen: Jorge Larrosa.

La diputada Gisela Marziotta, autora del proyecto, explicó los alcances de esta «amnistía para los hechos considerados delictivos relacionados con la actividad política y social de la organización Tupac Amaru» –que incluye a otras y otros dirigentes, la mayoría mujeres, actualmente también presas– junto al constitucionalista Eduardo Barcesat, el Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, la presidenta de Justicia Legítima, Cristina Caamaño y la periodista Cynthia García, integrante del Comité Por la Libertad de Milagro Sala. Afuera, más de tres cuadras de marcha reunían a integrantes del Frente Milagro Sala –unas diez organizaciones, entre ellas la Tupac– levantando el mismo reclamo. «Este es un instrumento más que ahora vamos a tener por vía legislativa para resolver la herida absurda que tiene nuestra democracia, los presos y presas políticas. El otro es el que tiene en sus manos Alberto Fernández, tal como se comprometió ante la Mesa de Derechos Humanos», le decía Coco Garfagnini, vocero de la Tupac, antes de ingresar a la presentación.

«Al pueblo que educamos le enseñamos que por tener este color de piel no tenemos que agachar la cabeza. Eso, para la derecha, fue un delito. Fue un delito denunciar a Blaquier, el negocio del litio, del agua, del petróleo. Fue un crimen levantar más de 800 viviendas, polideportivos con pileta de natación, garantizar salud y educación», enumera Milagro Sala desde Jujuy, donde cumple en su casa prisión domiciliaria. Sus palabras llegaron por la pantalla, sobre el final de un acto que fue potente en lo político, en lo emotivo y en las argumentaciones jurídicas que se expusieron. «Esta mochila que nos toca llevar ahora nos pesa mucho, pero vamos a seguir luchando por el Buen Vivir«, concluye y pide por la libertad de los 31 dirigentes populares que hoy siguen presos.

Entre la concurrencia la aplaudieron y cantaron «para Milagro, la libertad, para Morales el repudio popular» les diputades Mara Brawer, Paula Penacca y Hugo Yasky, el secretario general de ATE Capital, Daniel Catalano, las diputadas mandato cumplido Victoria Donda y Juliana Marino, la directora del Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos de la Unesco, Fernanda Gil Lozano, el presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Eduardo Tavani, el coordinador del Grupo Octubre, Víctor Santa María. También integrantes de las organizaciones H.I.J.O.S. y Nietes, y los Curas en Opción por los Pobres Ricky Carrizo y Domingo Bresci. Estos últimos venían del ayuno de una semana que a pocas cuadras, en el Palacio de Justicia, encabeza el Padre Paco Olveira, pidiendo la remoción de los jueces de la Corte, el fin del lawfare y de la proscripción a Cristina Kirchner.

Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Abuelas de Plaza de Mayo, Raúl Zaffaroni, León Gieco, enviaron también sus adhesiones y apoyos, entre muchos y muchas.

Primera amnistía

«Este es el primer proyecto de ley de amnistía en 40 años desde la recuperación democrática», destacó la diputada Marziotta. «No me atrevo a hablar de democracia, la necesidad de este proyecto demuestra que no estamos en un estado democrático», marcó advirtiendo que «la democracia se está erosionando día a día con las persecuciones y las proscripción política. Ya ni siquiera se reduce a votar», completó refiriéndose a un estado de «mediocracia».

En un raconto histórico, mencionó el primer proyecto de amnistía presentado en el Congreso, en 1953 por Juan Domingo Perón, la «auto amnistía» que intentó la Dictadura en 1983, luego derogada, y el proyecto de amnistía de Héctor Cámpora, en el que se inspiró este proyecto.

Marcó también la diferencia entre la idea de indulto, que sí reconoce que hubo delito pero lo perdona, y amnistía, un instrumento previsto en la Constitución para corregir situaciones de injusticia en las penas. «Si el Poder Ejecutivo, que lo tiene en sus manos, sanciona el indulto, bienvenido sea. Es urgente y con Milagro en libertad, seguiremos militando este proyecto, porque tenemos argumentos de sobra para demostrar el armado de estas causas», advirtió la diputada.

«Con este proyecto el Congreso está ejerciendo una facultad que la Constitución le otorga. Lo celebro porque lo más lamentable que nos podría pasar es que nuestra Constitución y los tratados internacionales queden en una vitrina», resaltó a su turno Barcesat. Habló de «administración de justicia» y no de Poder Judicial: «un poder que se ha constituido como supra nacional, apropiándose de facultades que no le corresponden; desconociendo que en nuestro país prevalece la Constitución Nacional, luego los tratados internacionales, en una estructura jerárquica que coloca recién después al Poder Judicial», dijo mencionando como pilares en los que se apoya este proyecto dos artículos de la Constitución: el 45, en su inciso 17 –la reparación histórica a los pueblos originarios– y el 36: «Esta Constitución mantendrá su imperio aun cuando se interrumpiere su observancia por actos de fuerza contra el orden institucional y el sistema democrático».

«Pocos dirigentes sociales han sido tan estigmatizados como Milagro Sala», comenzó destacando Cynthia García. «Milagro llevó el Estado a aquellos que nunca habían visto la cara del Estado, más que a través de las fuerzas de seguridad. Milagro es en su cuerpo, en todos los cuerpos perseguidos de la Tupac, la muestra viviente de la injusticia. Aún así no dejó de buscar el modo de otorgar derechos y reparar necesidades». Un dato entre los que dio impresiona y sintetiza: «Milagro bajó el precio del metro cuadrado en Jujuy«, rescató la periodista sobre el efecto de su obra.

García también valoró que con este proyecto «es la primera vez que en el Congreso argentino se pide concretamente por la libertad de Milagro Sala. No habíamos logrado perforar los muros de este Congreso. En este salón de los Pasos Perdidos, donde se militaron causas como el aborto legal, es la primera vez que pedimos por Milagro. Si fuimos capaces como sociedad de lograr leyes como esa, hoy tenemos que estar a la altura de la obra de Milagro, con nuestros dirigentes a la cabeza», pidió. «No solo es necesario, es urgente, se nos termina el tiempo. O abrimos los ojos o vamos a tener una democracia sólo comandada por las elites», reclamó.

Caamaño –cuyo pliego como nueva embajadora en Israel continúa desde hace meses a la espera de su tratamiento en un Senado paralizado por el bloque opositor, que ayer tampoco sesionó en su primera reunión del año– enumeró algunos aspectos técnicos de la figura de la amnistía, «un instrumento de pacificación que extingue la acción penal y hace cesar sus efectos», que «no admite revisión judicial» y «extingue los antecedentes penales», lo definió. También marcó que al extinguir las causas, alcanza al resto de los condenados de la Tupac. «La organización en su conjunto tuvo más de 80 denuncias, la mayoría por estafa. La prueba palpable de que no hubo estafa, es que las obras están ahí, se pueden ver, a pesar de la destrucción que intentó el gobierno que siguió», razonó.

«Esta democracia delegativa no va más. Tenemos que lograr una democracia participativa, donde el pueblo tenga herramientas constitucionales y jurídicas para evitar los abusos de poder«, pidió Pérez Esquivel. Abogó por el fin «del pensamiento único, del monocultivo de las mentes». Recordó sus visitas a Lula en la cárcel y las marchas en Calilegua, junto a Olga Arédez, la incansable denunciante del Apagón de Ledesma. No fueron menciones sueltas: dos episodios distantes en tiempo y lugar se entrelazaron de modo profundo con la historia que aquí se está contando.

«Milagro, te han castigado por ser mujer e indígena», le dijo mirándola a los ojos a través de la pantalla. «Milagro, vamos a lograr el milagro de liberarte».

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