En esta columna hablamos de la división sexual del trabajo y de cómo históricamente las tareas de cuidado quedaron principalmente en manos de las mujeres.
. Tareas indispensables para sostener la vida, las familias y la economía, que tienen un enorme valor económico aunque muchas veces permanezcan invisibilizadas y no remuneradas.
Como dice Silvia Federici: “Eso que llaman amor es trabajo no pago”.
Pero además del trabajo, sobre las mujeres pesa una carga social y moral: la idea de que cuidar es algo “natural” y una obligación femenina.
Por eso hablamos del cuidado como un derecho: derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado.
Porque cuidar sostiene la vida.
Y cuidar también es un derecho.
🎙️ ¿Y esta justicia de quién es?