El Gobierno prepara un nuevo plan de retiros voluntarios y apunta a reducir aún más el empleo público

La medida es impulsada por Federico Sturzenegger y alcanzaría a trabajadores de la administración central y organismos descentralizados. Desde el inicio de la gestión de Javier Milei ya se redujo en más de 74.000 la cantidad de trabajadores del Estado nacional.

El Gobierno nacional prepara un nuevo decreto para implementar un plan de retiros voluntarios destinado a trabajadores del Estado. La iniciativa es impulsada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, a cargo de Federico Sturzenegger, y tendría su lanzamiento durante noviembre.

El programa alcanzaría tanto al personal de la administración central —ministerios y secretarías— como a trabajadores de organismos descentralizados.

Según funcionarios del Gobierno, el decreto ya se encuentra preparado y sería publicado en los próximos días. El objetivo declarado de la medida es continuar reduciendo la cantidad de trabajadores de la planta estatal.

Más de 74.000 trabajadores menos

El nuevo esquema se suma a un proceso de reducción de personal que comenzó con la llegada de La Libertad Avanza al Gobierno nacional.

Entre noviembre de 2023 y agosto de 2026, la dotación del Estado nacional se redujo en 74.332 trabajadores, de acuerdo con los datos oficiales citados en los informes sobre empleo público. La reducción representa alrededor del 21,6% de la dotación existente al comienzo de la gestión.

Para avanzar con ese achicamiento, el Gobierno utilizó diferentes mecanismos: la no renovación de contratos transitorios, retiros voluntarios por organismo y el pase a disponibilidad de trabajadores de planta permanente, entre otras medidas.

El nuevo decreto plantea ahora otra instancia de retiros voluntarios, en un contexto en el que la administración nacional continúa con su política de reducción de estructuras y personal.

¿Retiro voluntario o una nueva forma de achicar el Estado?

La denominación oficial de la herramienta es «retiro voluntario». Sin embargo, el debate excede la decisión individual de quienes eventualmente se inscriban.

La discusión también alcanza las consecuencias que puede tener una reducción sostenida de personal sobre el funcionamiento de los organismos públicos, los servicios que presta el Estado y las tareas que quedan vacantes.

En casi tres años de gestión, la política de reducción de empleados estatales ya modificó de manera significativa el tamaño de la administración nacional.

Ahora, con un nuevo plan de retiros en marcha, vuelve a quedar planteada la misma pregunta: ¿cuánto más se reducirá el Estado nacional y cuál será el impacto de ese achicamiento sobre sus capacidades y servicios?

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